
Evaluar un agente antes de darle tareas reales es un paso fundamental para detectar si resuelve la tarea y dónde falla antes de utilizarlo en un entorno real. Esta evaluación no solo verifica si el agente puede realizar las acciones que se le piden, sino que también identifica posibles errores, limitaciones y costos asociados. Para hacerlo, es importante probar su comportamiento en situaciones normales, así como en escenarios que simulan fallos, y analizar tanto los resultados finales como la trayectoria seguida para llegar a ellos.
La idea, paso a paso
La evaluación debe enfocarse en varios aspectos clave: las acciones que el agente está autorizado a realizar, los errores que puede generar, el costo en términos de recursos o tiempo, la latencia en la respuesta, y su capacidad para detenerse cuando sea necesario. Por ejemplo, si el agente está diseñado para consultar información de un sistema de pedidos, se deben probar casos en los que el pedido existe, no existe, el servicio no responde, o se deniega el permiso para acceder. Es esencial asegurarse de que el agente no transforme un error en una respuesta inventada, sino que lo reporte correctamente.
Un ejemplo para entenderlo
Prueba cuatro situaciones de un pedido ficticio: existe, no existe, el servicio no responde y el acceso está denegado. Para cada una define qué respuesta y qué acciones están permitidas. Cuando falla la herramienta, el agente no debe convertir el fallo en un estado inventado. El registro del recorrido permite distinguir ese error de un problema de generación.
Qué conviene comprobar
Durante la evaluación, es común cometer errores como no repetir las pruebas cuando haya variabilidad en los resultados, o asumir que una demostración exitosa implica que el agente funcionará igual en producción. También es frecuente no distinguir entre un fallo del modelo (como una respuesta incorrecta) y un fallo de la herramienta (como una interrupción en el servicio). Estos errores pueden llevar a implementar un agente que funcione bien en entornos controlados, pero que falle en situaciones reales.
Evalúa tanto si resuelve la tarea como qué acciones realiza para lograrlo. Un resultado aceptable puede esconder una acción no autorizada. Incluye fallos de herramientas, permisos denegados y criterios de parada; una prueba que sale bien una vez no demuestra fiabilidad general.
Pruébalo con un caso pequeño
Define cuatro pruebas y una acción que nunca deba realizar.
Para revisar tu ejercicio, distingue qué dato entra, qué resultado esperas y con qué evidencia lo comprobarías. Si aparece una duda, anótala como tal en lugar de completar el dato. El propósito es detectar una decisión concreta que puedas justificar, no obtener una respuesta que solo suene convincente.
Cómo leer el esquema
La ilustración organiza los conceptos explicados en el artículo. Es un esquema educativo, no una medición de un sistema real.
Fuentes
Documentación original utilizada para los conceptos de este artículo.