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Esquema educativo propio: Una herramienta necesita un contrato.

Una herramienta de un agente es un puente entre las decisiones que toma un modelo de inteligencia artificial y una operación específica de código. Su propósito es definir y controlar la operación que el agente puede solicitar. Para lograr esto, es fundamental definir con precisión qué se espera que haga la herramienta, qué entradas necesita, qué salidas produce, qué errores puede generar y qué permisos se le deben conceder. Esta definición se conoce como el contrato de la herramienta, y es el punto de partida para construir una interacción confiable.

La idea, paso a paso

Cada herramienta debe tener una entrada clara, que puede ser un identificador, un parámetro o un conjunto de condiciones. Por ejemplo, si la herramienta se encarga de consultar un pedido, la entrada sería el ID del pedido. La salida, en cambio, sería la información asociada a ese pedido, como su estado, productos o detalles de envío. Además, se debe considerar qué puede salir mal: si el pedido no existe, si no hay permisos para acceder a él, o si el sistema está temporalmente inaccesible. Estos errores no solo ayudan a prever problemas, sino que también permiten diseñar respuestas adecuadas para el usuario.

Un ejemplo para entenderlo

La herramienta consultar_pedido recibe un identificador y devuelve un estado o un error. Puede fallar porque el pedido no existe, porque falta autorización o porque el servicio no responde. Su contrato debe distinguir esos resultados. Una herramienta de cancelación tendría otros efectos y permisos: no se habilita automáticamente por disponer de la primera.

Qué conviene comprobar

Un error común es conceder más permisos de los necesarios. Por ejemplo, una herramienta que solo debe leer información puede ser diseñada para no permitir cambios en los datos. Esto se conoce como el principio de los mínimos permisos, y su implementación reduce riesgos de alteración no autorizada. Además, en operaciones repetibles, como cancelar un pedido, es importante que la herramienta sea idempotente, es decir, que si se ejecuta varias veces con los mismos parámetros, el resultado sea el mismo. Esto evita efectos no deseados al reintentar una operación.

La claridad en el contrato de la herramienta no solo mejora la seguridad, sino que también facilita la colaboración entre los desarrolladores, los diseñadores de interfaces y los responsables de la toma de decisiones. Al definir con precisión qué hace una herramienta, se evita la ambigüedad, se reducen los errores y se facilita comprobar si cada acción es útil y está dentro del alcance permitido.

Los permisos no deben depender de que el modelo recuerde una frase del prompt. La herramienta comprueba identidad, autorización y parámetros antes de operar. Si una operación modifica estado, también hay que decidir qué ocurre al reintentarla, para no repetir efectos accidentalmente.

Pruébalo con un caso pequeño

Escribe contrato de una herramienta de lectura y lista sus posibles errores.

Para revisar tu ejercicio, distingue qué dato entra, qué resultado esperas y con qué evidencia lo comprobarías. Si aparece una duda, anótala como tal en lugar de completar el dato. El propósito es detectar una decisión concreta que puedas justificar, no obtener una respuesta que solo suene convincente.

Cómo leer el esquema

La ilustración organiza los conceptos explicados en el artículo. Es un esquema educativo, no una medición de un sistema real.

Fuentes

Documentación original utilizada para los conceptos de este artículo.

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